El tópico –afortunado- dice que Sevilla huele a azahar, y es completamente cierto. En primavera y otoño, cuando florecen los naranos agrios que, procedentes del Ganges, plantaron los árabes, la fragancia inunda la ciudad, pero es sobre todo en dos lugares donde el aroma es más embriagador: el bellísimo Patio de los Naranjos de la catedral, vestigio de la mezquita y cuyo origen se remonta al siglo XII, y en el Parque de María Luisa, el auténtico pulmón de Sevilla, donde nos aguarda la majestuosa Plaza de España, inaugurada en 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana.

 

Sevilla tiene un olor especial | Tu Gran Viaje

 

No son los únicos enclaves en los que el azahar enmarca nuestro paseo por una de las ciudades más bellas de España: las calles del barrio de Santa Cruz, la plaza de Santa Elvira o, sin más, los anonadantes Reales Alcázares, adquieren una dimensión especial cuando los mece el aroma del azahar…

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Parque de María Luisa, Sevilla