En el sur de la región de la Champagne espera una bucólica población de sabor tradicional, cuna de Diderot y del arcabuz: Langres, Francia en estado puro.

En el sur de la región francesa de Champagne hay que viajar a Langres, una vieja ciudad-sede obispal protegida por tres kilómetros y medio de fortificaciones. Dentro de este recinto nació en 1713 Denis Diderot, autor de la primera Enciclopedia, pero su enfrentamiento con la Iglesia le obligó a abandonar la casa familiar. Hoy, una estatua en su honor se levanta en una plaza pública de Langres dando la espalda a la Catedral de Saint-Mammès, el principal edificio religioso de esta villa enclavada en un cruce de caminos estratégico entre Borgoña, Lorena y la propia Champagne, y los ejemplares originales de la Enciclopedia pueden ser admirados en museo situado junto a este gran templo cuyo origen se remonta al siglo XII.

 

Catedral de San Mamerto, Langres. Foto Pixabay

 

Langres fue, por su privilegiada situación fronteriza, una fortaleza inexpugnable entre los siglos XV y XVII. Sus doce torres y sus siete puertas, dentro del perímetro amurallado, dan testimonio del poder que mantuvo, ahora que los turistas se suben solo a sus murallas para disfrutar de una vista panorámica del Lac de la Liez, uno de los cuatro lagos que rodean a esta ciudad olvidada durante el siglo XX. Su baluarte defensivo más espectacular sigue siendo la Torre de Navarra , de 20 metros de altura y 30 de diámetro, y en ocasiones existe la posibilidad de asistir a la demostración en vivo de un arcabucero del siglo XVI, ataviado con su histórico atuendo rojo y sus armas blancas y de fuego.

 

Centro histórico de Langres. Foto Pixabay

Por el elevado número de víctimas que ocasionaban y por su apariencia, estos soldados eran vistos como “demonios” en una ciudad muy religiosa, regida por un obispo que paradójicamente necesitaba contratar los servicios de mercenarios para protegerse del enemigo. Ese arma portátil, introducida por los españoles, era tan pesada que necesitaba de un soporte para ser disparada y los arcabuceros contaban con el apoyo de los alabarderos que tenían la misión de protegerles antes de recargar sus armas. Cuando tienes la posibilidad de escuchar al soldado con su arcabuz cargado en este escenario histórico, comprendes todavía más la relevancia de una región como Champagne en la amplia oferta viajera de Francia, que debes recorrer con sosiego y buen estómago. No te sentirás defraudado.