Sídney es una urbe eléctrica, con una arquitectura rabiosamente moderna y también con uno de los edificios más emblemáticos del mundo, la famosa Ópera House. Cerca de Sídney se extiende uno de los parajes naturales más turístico de Australia, las Blue Mountains, pero hoy nos vamos a detener un poco en el significado de la Ópera, unas de las construcciones más emblemáticas de la arquitectura mundial.

 

La Ópera de Sidney | Tu Gran Viaje

 

Este edificio fue inaugurado en 1973, bajo el diseño del danés Jorn Utzon, que describió así su genial diseño: “Con la península, en el puerto, vista de lejos, de noche, de día, da perspectivas poderosas y distintas. Yo veía una escultura, los interiores y las formas exteriores están muy meditados. Expertos han dicho que por primera vez el sol ha visto su luz focal. El mar es su horizonte. No es una escultura en bronce, es una escultura en mármol, con un millón de azulejos”.

 

La Ópera de Sidney | Tu Gran Viaje

 

Jorn Utzon, que vivió mucho tiempo en Mallorca y murió en 2008, recibió el Premio Pritzker, considerado como el Nobel de la arquitectura. De hecho, la Ópera de Sidney está considerada –como dijo el jurado que le dio el premio—como  “uno de los grandes iconos del siglo XX”. De hecho, entre los grandes aciertos de Utzon estuvo el proponer un edificio que iba por delante de su tiempo y de una calidad atemporal. Utzon nació el 9 de abril de 1918 en Copenhague. Su carrera no es la un cualquier: colaboró con Gunnar Asplund en Estocolmo y con Alvar Aalto en Finlandia, arquitectos que, junto con Frank Lloyd Wright, dejaron en él su impronta. Uno de sus últimos proyectos fue la Asamblea Nacional de Kuwait (1985).

 

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Los gajos de la naranja

Para diseñar la Ópera parece ser que se inspiró en los gajos de una naranja durante un almuerzo, inspiración sin duda genial; “es una esfera a trozos”, dijo. Jorn cuando apareció en Australia tenía 38 años, era un desconocido, y dio la campanada cuando ganó a 230 candidatos (de 30 países) que presentaron proyectos para ganar el concurso de la Ópera (1957). En el edificio puso también su grano de arena el ingeniero británico Ove Arup y su equipo que casi se volvieron locos para calcular y hacer la alocada estructura propuesta por Utzon (entonces no había los materiales que tenemos hoy) y hasta tuvieron que conseguir uno de los dos ordenadores que por entonces había en Sídney para poder ajustar materialmente las forma propuestas por Utzon.

Más que una construcción, la Ópera de Sidney se puede definir como un complejo de teatros y vestíbulos con varios espacios interconectados. Su exterior, de cemento, a uno les recuerdas unas velas extendidas y a otros unas conchas marinas superpuestas. Quinientos ochenta pilones que se adentran 25 m bajo el nivel del mar, se encargan de sujetar el edificio. El proyecto comenzó en 1959, pero por diversos motivos el primer presupuesto de 7 millones de dólares se incrementó a 102 millones tras su término en 1973.

Para recaudar fondos que colaboraran en el presupuesto, se llevó a cabo una especie de lotería nacional. De todas formas, Utzon acabó bastante harto de los vericuetos que rodearon a su obra; incluso dejó el proyecto, eso sí cuando estaba hecha la estructura básica, se tardaron la friolera de nueve años en levantarla.

 

La Ópera de Sidney, uno de los grandes iconos arquitectónicos del siglo XX | Tu Gran Viaje

 

Al lado de la Ópera de Sidney se encuentra el muelle y sus terrazas para tomar algo (Circular Quay); más arriba, el estupendo Jardín Botánico (desde el que ya se atisba la Ópera), y la elegante Macquarie Street, con algunos edificios interesantes, la espléndida Biblioteca Nacional, así como la estatua que representa a Mattew Flinders (1774-1813), capitán de la Royal Navy que exploró un buen trozo de la costa australiana (1796, 1803).

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